El Archipiélago de Bazaruto
El archipiélago de Bazaruto son cinco islas de duna y manglar frente a la costa del sur de Mozambique — Bazaruto, la mayor, con dunas de cien metros, lagos de agua dulce con sus propios cocodrilos y un faro; Benguerra, donde están los lodges; Magaruque, Santa Carolina, la vieja Isla del Paraíso con su hotel en ruinas, y la pequeña Bangue — protegidas como parque nacional desde 1971 y guardando, en la pradera marina de su canal, la última población viable de dugongos del Índico occidental. Alrededor, el agua es la razón: Two Mile Reef por el buceo y el esnórquel, las ballenas jorobadas de julio a octubre, mantas y tiburones ballena, tortugas anidando en la arena, flamencos en las planicies de marea con el agua baja; y al otro lado del canal, en el continente, Vilankulo, la puerta — un aeropuerto, una playa de dhows, un mercado, el pueblo de los mochileros y el de los lodges a la vez, a dos horas de vela de las islas en un barco de madera que no ha cambiado en siglos.
El viajero vuela a Vilankulo desde Maputo o Johannesburgo, y elige la escala: el pueblo, con un día en dhow a las islas — la salida a vela, el esnórquel en el arrecife, la subida a una duna de Bazaruto por la vista de todo el archipiélago, el pescado a la brasa en la playa de Magaruque, la vuelta a vela con el viento de la tarde —, o las islas mismas, en uno de los lodges de Benguerra o Bazaruto, por los días que son buceo, dhow, caballos en la playa, la vigilia de los dugongos al alba desde una lancha callada, y las ballenas más allá del arrecife en su temporada; y, de cualquier modo, el mercado de Vilankulo, los langostinos al peri-peri, el pan portugués y la cerveza 2M en una mesa sobre la arena.
La honestidad de la Guía: los lodges de las islas están entre las camas más caras de África y los del pueblo entre las más baratas, y el archipiélago es el mismo desde ambos — la diferencia es la lancha junto a la que uno duerme; las mareas del canal mandan el día, y el dhow sale cuando el agua lo dice; los meses de ciclón del verano austral son reales; y el norte turbulento de Mozambique — Cabo Delgado — queda a más de mil kilómetros y sus vientos no llegan a la provincia de Inhambane, aunque el viajero prudente consulta condiciones de todos modos; a los dugongos los ven los pacientes y los afortunados, y no se prometen; y una duna de arena blanca cayendo a un agua de ese azul particular, con la vela de un dhow cruzándola, es por lo que la Guía guarda esta página en la luz.