Abuya
Abuya es una capital dibujada en papel antes de construirse: en 1976 Nigeria decidió dejar Lagos por el centro vacío del país, eligió una llanura bajo un monolito y mandó planificar una ciudad sobre ella — un plan maestro de 1979 con un eje central de Kenzo Tange — que se volvió capital en 1991. El eje corre desde la Puerta de la Ciudad al oeste hasta Aso Rock al este, un pedazo de granito de cuatrocientos metros a cuyo pie se sientan la Zona de los Tres Poderes de la presidencia, la Asamblea Nacional bajo su cúpula verde y la Corte Suprema; por el camino están Eagle Square, donde se hacen los desfiles, y, frente a frente a través del bulevar, la cúpula dorada de la Mezquita Nacional y el Centro Cristiano Nacional — las dos fes del país en un solo cuadro. Alrededor del eje, Maitama tiene las embajadas y el Millennium Park, Wuse el mercado, Jabi su lago y sus cafés, y toda la ciudad sus bulevares anchos, sus glorietas y su aire acondicionado; al noroeste, en la carretera de Kaduna, Zuma Rock — el monolito del billete de cien nairas — mira pasar el tráfico.
El viajero duerme en Maitama o en Wuse y toma la ciudad como está hecha para tomarse, en auto: el eje desde la puerta hasta la roca, parando en Eagle Square y en las dos casas de oración, y la vista más cercana de Aso Rock y de la cúpula de la Asamblea que los guardias permitan; la Mezquita Nacional por dentro, fuera de las horas de rezo; el Millennium Park al final de la tarde, cuando Abuya pasea; el mercado de Wuse por las telas y el ruido y el lago Jabi por un kayak o un café en el malecón; suya de un mallam de la calle por la noche y ñame machacado con egusi al almuerzo; el Arts and Crafts Village por el cuero y las calabazas del norte; y, una mañana, la carretera al noroeste hasta Zuma Rock, a una hora, por la pared vertical y la fotografía.
La honestidad de la Guía: Abuya es una capital planificada y se siente — limpia, ancha, callada los domingos y hecha para autos; hay poca vida de calle fuera de los mercados, y el viajero que quiera el ruido de Nigeria debe ir a Lagos y venir aquí a descansar; la ciudad misma es tranquila y segura de día, y las aplicaciones de transporte la hacen fácil, pero las carreteras de salida — la de Kaduna primero — cargan un riesgo real de secuestro, así que lea los avisos y vuele o tome el tren, cuando funcione, en vez de manejar; los retenes son normales y la policía es educada con los educados; el calor es serio en marzo y abril y las lluvias inundan las calles en agosto; los cortes de luz y los generadores son la vida; y los nigerianos son los anfitriones más cálidos del continente — acepte la invitación, y coma lo que le pongan delante.