La Bahía de Ha Long
Ha Long es donde un dragón bajó al mar: la leyenda dice que escupió jade y joyas para levantar una muralla contra los invasores, y la muralla sigue ahí — mil novecientos sesenta y nueve islotes de caliza, unos del tamaño de una casa y otros de una colina, parados en vertical sobre agua verde a lo largo de mil quinientos kilómetros cuadrados del golfo de Tonkín, huecos de cuevas, emplumados de selva, y, en la niebla del invierno, exactamente la pintura de tinta china que todos han visto. Familias de pescadores vivieron sobre el agua en aldeas flotantes durante generaciones; quedan pocas. Al suroeste la isla grande de Cat Ba guarda un parque nacional y la bahía más callada de Lan Ha; al noreste Bai Tu Long guarda las mismas rocas con menos barcos.
El viajero duerme sobre el agua — un junco por una noche, dos si el presupuesto lo permite, elegido con cuidado — y le da a la bahía su atardecer y su alba, que son la razón entera; va en kayak por un túnel en la roca hasta una laguna sin otra entrada; sube los cuatrocientos escalones de Ti Top por la vista que sale en los billetes; camina la cueva de la Sorpresa con su teatro de estalactitas; pasa las rocas que se besan y la aldea flotante de Cua Van; y, si los días alcanzan, sigue a Cat Ba o a Lan Ha, donde la misma caliza se levanta sobre el agua con espacio para respirar.
La honestidad de la Guía: la bahía es uno de los lugares más visitados de Asia y la ruta clásica es un convoy — cientos de barcos siguen el mismo circuito a la misma cueva a la misma hora, y el agua cerca del puerto lleva la estela de todos ellos —; elija el barco, no el precio: uno más pequeño, una ruta por Lan Ha o Bai Tu Long, un operador que diga cuántos camarotes tiene; la niebla de enero y febrero esconde los islotes y los hace — decida a cuál de las dos vino —; los tifones cancelan zarpes de junio a septiembre y la palabra de la autoridad portuaria es la última; y la ciudad de Ha Long, en la orilla, es un balneario con teleférico y rueda de la fortuna — la bahía es el punto, y está allá afuera.