Oistins
Oistins es un pueblo pesquero de la costa sur de Barbados que se vuelve, cada viernes por la noche, la mesa más grande de la isla: en los Bay Gardens junto al mercado de pescado, docenas de puestos asan y fríen la pesca del día — pez volador, marlín, dorado, macarela — junto al pastel de macarrones y el fruto del pan, corre el ron, suenan los dominós, un escenario toca soca y soul viejo, y bajanos y visitantes comen codo con codo en sillas plásticas hasta tarde. El pueblo está aquí desde el siglo diecisiete — la Carta de Barbados se firmó en una posada de aquí en 1652 — y nunca ha necesitado ser nada más grande.
El viajero viene un viernes, con tiempo para conseguir mesa y hambre para dos platos — el pescado se asa por pedido y la fila es parte de la noche —; camina el mercado al alba otro día para ver llegar las lanchas y deshuesar el pez volador a toda velocidad; nada en Miami Beach, la caleta calma justo al este del pueblo que los locales prefieren; pasea el malecón de la costa sur hacia Hastings; le da una noche a St. Lawrence Gap, la franja de bares y restaurantes a diez minutos al oeste; y toma el bus a Bridgetown, a quince minutos, por el resto de la historia de la isla.
La honestidad de la Guía: la fritura del viernes es una reunión bajana de verdad que recibe a los visitantes, no un espectáculo montado para ellos — el pescado es fresco, los precios justos, y los puestos más ruidosos no siempre son los mejores, así que recorra la fila antes de elegir —; la del sábado es más tranquila e igual de buena; el mar de esta costa es calmo en las caletas y vivo en las playas abiertas; los buses y los taxis de ruta (las vans ZR) corren hasta tarde y baratos por la carretera de la costa; y Barbados es una isla pequeña y bien llevada donde el mayor peligro es irse sabiendo menos de ron de lo que uno esperaba.