El Tunco
El Tunco es un pueblo de una sola calle de arena en la costa pacífica de arena negra de El Salvador, llamado así por una roca con forma de cerdo que se para en la rompiente, y se volvió el portal de Surf City — el tramo de puntas alrededor de La Libertad que el país decidió, hace pocos años, convertir en su carta de presentación: la derecha larga de El Sunzal para los aprendices y los longboards, la izquierda de La Bocana en la desembocadura del pueblo mismo, y Punta Roca costa abajo, una punta de derechas tan buena que recibe al mundo. La arena es volcánica y caliente, los atardeceres son un evento diario, y las pupusas son las mejores del país, es decir, del mundo.
El viajero surfea al alba y con la marea de la tarde, alquilando tabla y clase en las casetas de la playa; camina la arena negra hasta la roca para el ritual del atardecer; come pupusas en los comedores y pescado en el muelle de La Libertad, donde las lanchas descargan directo al mercado; sube tierra adentro a las cascadas de Tamanique para nadar en agua fría; y, con un día más, maneja hasta la Ruta de las Flores por los pueblos del café y los festivales gastronómicos de fin de semana — San Salvador queda a solo cuarenta minutos, que es todo el truco del lugar.
La honestidad de la Guía: El Salvador es hoy más seguro que su reputación, y la costa siempre fue más calma que los titulares — aplica el cuidado normal, no más —; el mar aquí es Pacífico de verdad, con corriente y rompiente de orilla, así que los aprendices aprendan donde digan los instructores y los nadadores miren las banderas; la arena negra quema al mediodía, y el sol tiene fuerza ecuatorial; el pueblo es ruidoso los fines de semana y una bendición entre semana; y la bienvenida del país, largamente subestimada, es una de las sorpresas verdaderas de la región.