Puerto España
Port of Spain es la sala de máquinas del Carnaval, y la máquina nunca se enfría del todo: los steel pans suenan desde los panyards cualquier noche, los mas camps cosen plumas en julio para febrero, y todo el aparato del festival más musical del planeta ronronea bajito y feliz el año entero. Alrededor de la rotonda más grande del mundo — la Savannah — la ciudad guarda sus mansiones coloniales, sus carritos de coco y su orgullo sin prisa.
El viajero sensato da la vuelta a la Savannah al atardecer con agua de coco en mano, leyendo las mansiones de las Siete Magníficas como un estante de novelas excéntricas; come doubles en un puesto de Curepe a una hora que la gente respetable llama desayuno; y encuentra un ensayo de panyard — gratis, abierto, y lo más parecido que tiene la música a una fundición. En temporada, J'ouvert al alba: pintura, barro y alegría antes de la luz.
La honestidad de la Guía: el Carnaval agota vuelos y camas con un año de antelación y triplica precios — planée como campaña o venga en la dulce calma de después —; la ciudad pide el juicio normal de puerto por la noche: ruede, no deambule; y Trinidad es la isla que trabaja — para la playa de postal, Tobago espera a veinte minutos de aire, sin culpa.