Grandvalira
Grandvalira es el mayor dominio esquiable de los Pirineos, y es casi todo el valle oriental de Andorra: doscientos diez kilómetros de pistas que unen Encamp, Canillo, El Tarter, Soldeu, Grau Roig y el Pas de la Casa en la frontera francesa, desde los pueblos a 1.700 metros hasta las crestas sobre 2.600, con el sol del sur y la nieve de la altura. La escuela de esquí de Soldeu enseñó a una generación de familias británicas; el Pas de la Casa guarda el après y las tiendas libres de impuestos; y el país entero, que no tiene aeropuerto, ni control de pasaportes desde sus vecinos, ni un IVA que merezca mención, se organiza alrededor de la montaña de diciembre a abril y alrededor del bike park en verano.
El viajero esquía el dominio de punta a punta con un solo pase — el Funicamp desde Encamp hasta la cresta, las bajadas largas a Soldeu, el circo de Grau Roig, las laderas de la frontera sobre el Pas — y almuerza en un refugio de montaña con vista a Francia; toma una clase en Soldeu, que las da mejor que en cualquier otro punto de la cordillera; baja el valle hasta Caldea, las termas de Escaldes, por la tarde; visita Meritxell, el santuario del país, en Canillo; y, si viene en verano, monta el bike park, camina a los lagos sobre Pessons y encuentra la montaña vacía.
La honestidad de la Guía: Andorra es un país de tiendas tanto como de pistas, y el Pas de la Casa un sábado lo muestra — los pueblos de Soldeu y El Tarter son la base más callada y más bonita —; los fines de semana son de Barcelona y de Toulouse, y los días de semana son del viajero; la nieve es pirenaica, generosa unos años y escasa otros, y la altura del Pas es el seguro; la carretera desde España y Francia cierra con tormentas y las cadenas son un hecho legal; y los precios del país, para el primo de los Alpes, son la razón honesta de que vengan tantos.