El Círculo Dorado
El Círculo Dorado es un circuito de trescientos kilómetros desde Reikiavik que muestra, en un solo día, por qué existe Islandia: en Þingvellir el suelo se abre en una falla entre las placas americana y euroasiática, caminable y ensanchándose, donde los vikingos celebraron el primer parlamento en 930; en Geysir el manantial caliente que le dio nombre a todos los géiseres duerme junto a Strokkur, que lanza veinte metros de agua hirviendo al aire cada ocho minutos sin fallar; y en Gullfoss el río Hvítá cae en dos escalones a un cañón, levantando un rocío que cuelga un arcoíris sobre todo el valle al mediodía. Entre ellos hay un cráter con lago, invernaderos que cultivan tomates con calor volcánico, y caballos en cada cerca.
El viajero maneja el circuito en el sentido del reloj para llegar a Þingvellir antes de los buses, camina la falla y se para con un pie en cada continente; mira a Strokkur tres veces, porque la segunda es cuando la cámara está lista; camina los dos miradores de Gullfoss y se moja en el de abajo; se desvía al cráter rojo de Kerið y su lago verde; almuerza sopa de tomate en el invernadero de Friðheimar; y termina en agua caliente — la Laguna Secreta de Flúðir, la piscina más vieja del país, donde el vapor y el cielo hacen el resto.
La honestidad de la Guía: el Círculo es la carretera más visitada del país y los sitios se comparten, así que temprano o tarde es toda la estrategia; el clima reescribe los planes por hora y el sitio web de carreteras es el oráculo, sobre todo de octubre a abril, cuando un carro alquilado necesita llantas de invierno y un conductor necesita humildad; los precios de Islandia son los precios de Islandia — el perro caliente de la gasolinera es el almuerzo honesto —; el agua del géiser hierve y las cuerdas no son sugerencias; y un segundo día, con las termas y el borde de las tierras altas, convierte un tour en un recuerdo.