Malbun
Malbun es la estación de esquí propia del principado, al final de su único valle alto: un circo de Alpes a 1.600 metros, media hora sobre Vaduz por una carretera que serpentea por Triesenberg, con un pueblo de chalets, una capilla, tres telesillas y veintitrés kilómetros de pistas — el dominio esquiable más pequeño de los Alpes y, por acuerdo común, el más amable con los niños, que aprenden aquí en laderas que terminan en la puerta de casa. En verano los remontes llevan a los caminantes a la cresta del Sareis y su terraza, donde Liechtenstein, Suiza y Austria caben en una sola vista, y las marmotas silban en los prados.
El viajero sube desde Vaduz por un día, o se queda una noche por la calma; esquía el circo en invierno y, en una tarde, lo ha esquiado todo; toma el telesilla del Sareis en cualquier estación por la terraza y la caminata de la cresta hasta la Pfälzerhütte, el refugio de montaña en la frontera austriaca; mira volar a las águilas y los halcones en el centro de cetrería; monta el trineo de verano; y baja pasando el lago pequeño de Steg y las vistas de Triesenberg sobre el Rin — el principado entero, de arriba abajo, en un día.
La honestidad de la Guía: Malbun es pequeño, y su encanto es que lo sea — quien quiera cien remontes tiene a Suiza al lado —; la temporada de esquí depende de una altura modesta y la nieve artificial ayuda; la carretera de subida cierra con nieve fuerte y el bus desde Vaduz es la forma sensata; los precios son en francos suizos y a niveles suizos; y el placer aquí es un país del tamaño de un valle mostrándose entero desde un telesilla, cosa que ningún otro país puede hacer.