Las Islas Rocosas
Las Islas Rocosas son trescientas islas de caliza al sur de Koror, en la laguna de Palaos, socavadas por el mar hasta volverse hongos verdes sobre tallos de roca — las Chelbacheb, sitio del Patrimonio Mundial desde 2012 como la Laguna Sur, y, vistas desde el aire, una de las grandes formas del planeta. Entre ellas: el Lago de las Medusas en Eil Malk, un lago marino donde millones de medusas doradas que perdieron el aguijón con las eras migran por el agua siguiendo al sol cada día y un nadador flota entre ellas; el Milky Way, una caleta cuyo barro blanco de caliza los lancheros sacan para la piel; Ulong, donde se filmó el reality y el arte rupestre es más viejo; Ngermeaus y las playas de las paradas de almuerzo; las Setenta Islas de Ngerukewid, una reserva donde nadie puede bajar, guardada para las tortugas y las aves; y, en el arrecife exterior, el Canal Alemán abierto por los alemanes para los barcos del fosfato, adonde las mantas vienen a limpiarse, y Blue Corner, donde los buzos se enganchan al borde del arrecife en la corriente y los tiburones grises pasan en el azul — por consenso común entre los buceos más finos de la Tierra. Palaos hizo el primer santuario de tiburones del mundo en 2009 y cerró el ochenta por ciento de sus aguas a la pesca en 2020; y desde 2017 cada visitante firma el Compromiso de Palaos en el pasaporte al llegar, una promesa a los niños de Palaos de pisar con cuidado. Al sur, Peleliu guarda la memoria de la batalla de 1944 — dos meses, más de doce mil muertos — en sus cuevas y sus anfibios oxidados, sostenida en dignidad.
El viajero vuela a Koror — desde Manila, Taipéi o Guam — duerme en el pueblo, y sale en las lanchas cada mañana: un día de lagos y playas, con el kayak en las caletas y el lago marino con la luz de la tarde; un segundo para el Milky Way, Ulong y la playa larga; dos días de buceo para Blue Corner, el Canal Alemán, el canal de Ulong y los Blue Holes con un operador que conozca las mareas; un día a Peleliu con un guía que camine el campo de batalla con respeto; y el Museo Nacional de Belau y el bai de los jefes en Koror por el país. El viajero que tenga los días suma Babeldaob, la isla grande, por los monolitos de piedra de Badrulchau, las cascadas y la capital en la selva de Ngerulmud.
La honestidad de la Guía: las Islas Rocosas están administradas y se nota — el permiso de la laguna y del lago cuesta cincuenta y cien dólares, las lanchas tienen licencia, el lago cerró a los visitantes de 2016 a 2018 cuando las medusas colapsaron en una sequía y reabrió cuando volvieron, y el viajero nada ahí sin aletas y sin protector solar porque las reglas son del lago; el buceo es para los competentes, y Blue Corner con la marea corriendo no es lugar para aprender; los vuelos son pocos y no baratos; Peleliu es un campo de batalla con munición sin explotar todavía en su selva y el viajero se mantiene en los senderos; y el lago de Eil Malk al mediodía, con el sol bajando entre un millón de campanas doradas latiendo alrededor de las manos quietas de un nadador, es una de las maravillas más suaves de este planeta, que es por lo que Palaos pide una promesa a la entrada.