Ciudad del Este
Ciudad del Este fue fundada en 1957 a orillas del Paraná como puesto de frontera, llevó el nombre de un dictador durante tres décadas y el propio desde 1989, y creció entre tanto hasta ser la segunda ciudad del Paraguay y uno de los bazares más grandes del continente: un microcentro de galerías donde la electrónica, el perfume y todo lo demás cruzan el Puente de la Amistad hacia Brasil en una marea diaria de compradores. Veinte minutos al norte, Itaipú — la represa que Paraguay y Brasil construyeron juntos en los setenta, por décadas la mayor generadora de electricidad de la Tierra — contiene el río con un muro de siete kilómetros.
El viajero viene casi siempre de paso hacia otro lugar y encuentra razones para quedarse un día: la visita gratuita a Itaipú, cuyo vertedero en crecida es un espectáculo por sí solo; los Saltos del Monday, cuarenta metros de cascada en el bosque a las afueras, un primo callado del Iguazú; los bazares mismos, mejor una mañana entre semana, con las comunidades libanesa, china y taiwanesa que los manejan y la mezquita y el templo budista que levantaron; el Lago de la República para la tarde de la ciudad; y, cruzando el puente y una hora más allá, las cataratas del Iguazú, desde cualquiera de las dos orillas.
La honestidad de la Guía: los bazares son reales y las falsificaciones también — compre la electrónica en tiendas establecidas y con garantía, guarde los recibos para la aduana, y cuente con la fila del puente a cualquier hora que importe —; lleve el dinero y el teléfono sin mostrar entre la gente, como en cualquier ciudad de mercado; el calor de octubre a marzo es del tipo húmedo y agotador; y Ciudad del Este es honesta en ser una puerta — detrás de ella están las cataratas más grandes de las Américas y la represa más grande del hemisferio, y pide apenas un día de su atención en el camino.